En nuestro país son muy escasos los éxitos de verdadera innovación empresarial. ¿Dónde están en Chile las Apple, los Google, los Huffington Post, las Wikipedia o Wikileaks. Por mucho que se habla –se “cacarea”– el foco no está puesto en la innovación. Posiblemente, porque no se dimensiona, por parte de las autoridades, de la sociedad en general y del mismo empresariado, la relevancia que avances sustantivos en innovación podrían tener para Chile.
Tal vez todo esto se deba a que las grandes empresas del país se han dedicado por décadas a perfeccionar un modelo de gestión apto para sus actividades tradicionales que siguen generando grandes utilidades: la extracción de recursos naturales para exportar materias primas y la prestación de servicios en salud, banca, retail, educación, etc.
Para ello se necesitan buenos administradores y gestores. Y pucha que los hay en Chile. ¿Pero innovadores? ¿Dónde? Estas actividades que aseguran una rentabilidad, muchas veces amparadas en una legislación deficiente, no los necesita. Bueno ya. Tal vez los necesitan para innovaciones en los procesos. Pero son menores. Nunca como las INNOVACIONES con mayúscula que crean valor de la nada, donde antes no existía.
Buscando ejemplos en la región de aquellos que se atrevieron con la innovación pienso en Wenceslao Casares con Patagon (y que sigue apoyando innovaciones “grandes”). En Chile, Andrés Navarro con Sonda, es uno de los innovadores más reconocidos. Hay algunos otros ejemplos, que pueden encontrarse en los reconocidos por Endeavor, pero son excepciones.
Muchos ni siquiera saben que existe un Consejo Nacional de Innovación para la Competitividad compuesto por destacados académicos y empresarios. En una de sus últimas sesiones el Ministro de Economía manifestó la voluntad del Gobierno por mantener la importante tarea que el Consejo realiza y poner a la innovación como el camino para alcanzar el desarrollo. ¿Cómo hacer que la buena voluntad y los enunciados lleguen a concretarse? ¿Cuál es la real injerencia de este Consejo en materias de presupuesto público y políticas?
Algunos desafíos:
La innovación empresarial tiene el foco en ideas para nuevos productos y servicios, pero no transita hacia modelos de contribución al desarrollo social desde la innovación. Por ejemplo, desde buenas prácticas empresariales para la creación de empleos de calidad que fortalezcan el capital humano de los trabajadores y modelos de hacer empresa que contribuyan al cierre de brechas y la disminución de la desigualdad.
Se pretende instaurar un Sistema Nacional de Innovación, pero no hay una política robusta para apoyar a la ciencia y la investigación de vanguardia.
Aún más lejana (a partir de las discusiones en el Congreso sobre el presupuesto de educación) parece estar la posibilidad de incluir a la innovación como un elemento esencial dentro del sistema educativo.
Conclusión: Chile no apunta a la innovación.
Por Rodrigo Jordán
Es ingeniero civil de Industrias de la Universidad Católica de Chile y Doctor en Filosofía de la Universidad de Oxford. En 1992, lideró la exitosa expedición chilena al Everest, la primera latinoamericana en lograr la cumbre y la segunda en el mundo en ascender la difícil pared este. Durante 1994 es nombrado Secretario Ejecutivo del Consejo Asesor del Presidente de la República para el Deporte y la Recreación. Fue Director Ejecutivo de la Corporación de Televisión de la Universidad Católica de Chile. Desde 2005, es presidente de la Fundación Superación de la Pobreza, además de presidir Vertical, institución que realiza programas de educación, capacitación y formación de valores al aire libre.
Para que haya verdadera INNOVACION en Chile se necesita que los niños desde la primaria se involucren con la ciencia y la tecnología. Es muy difícil innovar a edad adulta cuando incluso se ingresa a la universidad. Recomiendo visitar y adherir a "Más Ciencia para Chile" www.mascienciaparachile.cl Saludos Tomás
La Innovación, a mi modo de ver, permite integrar conocimiento des-centralizado y poner en valor activos como la creatividad y la colaboración. Desde una mirada estratégica, permite "crear valor compartido" generando nuevas relaciones, mercados y modelos de negocio. De cierto modo, la innovación para elevarse a su máxima expresión en la creación de riqueza, debe explorar el camino de la innovación social.