Entiendo la innovación como el acto de incorporar una mejora sustancial a un proceso, creando valor relevante para el usuario o beneficiario intermedio y final de dicho proceso. Ahora bien, la innovación social es para mí el ejercicio iterativo de generar soluciones eficientes a problemas de impacto social, generando valor desde la base de la pirámide hacia el resto de la sociedad.
En anteriores columnas he mencionado al arquitecto Alejandro Aravena como uno de los profesionales más reconocidos en Chile por crear proyectos de innovación social, en su caso, en el ámbito de la vivienda social. En mi opinión, tras los premiados diseños de Aravena se oculta un “Modelo de Innovación Social” aplicable a cualquier ámbito del quehacer humano. Este modelo permite diseñar soluciones elementales que cumplen con las siguientes condiciones: Relevancia, Pertinencia e Irreductibilidad. Creo que estos tres conceptos son la Tríada de la Innovación Social Frugal, es decir, aquella que brota desde contextos de escasez y que puede ser exportable a cualquier parte del mundo en condiciones similares.
Los proyectos de innovación social deben ser Relevantes, es decir, los diseños deben ser realizados con pocos recursos bajo el Modelo conocido como M4L4M (More For Less For More), Más Por Menos Para Más, de manera tal que las soluciones probadas se puedan volver universales.
Los proyectos de innovación social deben ser Pertinentes, es decir, la naturaleza de las soluciones pensadas debe obedecer a la naturaleza del problema atacado. Los diseños tienen que necesariamente venir al caso, ser coherentes y consistentes con el contexto en el que se implementará la solución definida.
Los proyectos de innovación social deben ser Irreductibles, es decir, las propuestas deben contener lo que es estrictamente esencial y necesario. Esto va de la mano con diseñar pensando en la experiencia de usuario (usabilidad, unicidad y ubicuidad de las soluciones) y con la reducción de costos del diseño mismo.
Este Modelo de Innovación Social presenta una ventana de oportunidades increíble ya que se sustenta en el diseño de bajo costo, en la replicabilidad, la escalabilidad y la globalización del conocimiento abierto. En el ADN de este modelo se encuentra la innovación colaborativa, puesto que las tres condiciones explicadas anteriormente se materializan en el ejercicio de la innovación social abierta con la gente en terreno.
En la literatura extranjera que existe sobre innovación se habla del Knowmad como aquel emprendedor/innovador del siglo 21 que es una suerte de nómade moderno, hiperconectado y vinculado a proyectos a los que se suele unir no por dinero sino por el desafío existente. Tengo el pleno convencimiento de que son los Knowmads los llamados a encabezar los grandes cambios que pondrán a la innovación social al centro de las políticas públicas y de la inversión privada en un futuro cercano. Finalmente serán ellos los nuevos Alejandro Aravena que harán de este mundo un mejor lugar para vivir.
Coordinador de Estrategia y Redes de NISA (Nodo de Innovación Social Abierta) y Director de Alianzas Internacionales de Fundación América Solidaria. NISA, tiene por finalidad impactar positivamente la calidad de vida de los segmentos sociales más desfavorecidos en Chile y América Latina, mediante el co-diseño, asesoría e implementación de proyectos de interés público e impacto social.
Agregaria, a proposito de Aravena y Elemental (proyecto del que fui voluntario y que fue construido en Temuco para 159 familias) que la innovacion social debe ser politica, social y economicamente viable, esto es que impacte en la politica publica, permitiendo que sus resultados se estandaricen y repliquen, cuestion que el caso Elemental y Aravena no ha ocurrido en Chile. Hay que superar "el piloto" para que la innovacion genere valor. Saludos, buena columna Angel.