El locus de control, como diría un Psicólogo, se ha externalizado. Como en las empresas que tercerizan parte de sus actividades, los ciudadanos al parecer hemos puesto fuera de nosotros la fe, la economía, la educación, la política y la cultura, dejando en manos de expertos todo lo que sea posible, a cambio de disfrutar de una cierta especie de vacuidad en nuestro paseo dominical por el mall. Twiteo un rato y la discordia revienta el rating. Leo la prensa local, que seguro no difiere mucho en tono y asuntos que el de otras localidades, y caigo en cuenta que la pobreza de las conversaciones públicas, nos harán llegar tarde, adonde probablemente las cosas ya hayan ocurrido. A menos que oficiemos de nuevos periodistas, cronistas, o aún mejor, emprendedores o poetas, que cambien los estados de ánimo y el nombre de las cosas.
Dotados de poco, sin mucho lazo que vincule nuestra esperanza con la de otros, con algunas tarjetas de crédito en la billetera, sin hazañas que realizar, sin más sueños que nuestra propia vocación de justicia y felicidad, nos entregamos a la recurrencia de los días, que cada mañana en un kiosco antiguo y repintado varias veces, nos cuelga titulares que nos vienen a decir algo así como que, tenemos “en las manos las llaves de la dicha, pero un incierto destino desdichado”.
Y es que la pobreza de nuestras conversaciones, nos condena a la medianía, al resentimiento, a la resignación y a más pobreza. Y es que no hay otro modo de salir de esos estados de ánimo, si no es transformando nuestras conversaciones. Si en lugar de externalizar mi esperanza en otro, la asumo como una diaria hazaña, una epopéyica maratón que continuará mañana; si en lugar de responsabilizar a otros de lo que no supe hacer, me decido a aprender y cambiar para ser mejor; si en lugar de sentarme a mirar como abusan, me decido a movilizar la rabia para hacer justicia por medios legítimos, probablemente, algo cambie, y el yo y el nosotros, también.
No estoy aludiendo a un actuar voluntarioso que sea más parte del problema que de la solución, ni a una inteligencia emocional que acomode la emoción en lugar de sincerarla, ni a mesianismo de signo alguno. Tampoco negando las estructurales razones de los problemas que enfrentamos: la concentración, la desigualdad, las colusiones, la falta de participación y representación política, el abuso de quienes deben proteger nuestro futuro y nuestra salud, la distancia efectiva entre el discurso público y la actuación privada. Todo eso ha generado que las calles, los foros virtuales y el debate se llenen de consignas necesarias, aunque no suficientes; justas, pero no siempre propositivas; convocantes y no siempre lideradas.
Ni políticos consagrados a la discusión minúscula, ni tecnócratas empeñados en demostrar porque las cosas no funcionan, nos liberarán de la angustia de ser cada día, de estar lanzados ahí para hacernos de nuevo cada mañana. No. Si en verdad deseamos leer en la prensa local mejores noticias, deberemos comenzar por escribir para nosotros y nuestras comunidades, una nueva y mejor editorial. Para eso debemos apropiarnos de lo que algún día abandonamos, porque pensamos que al mercado no le importaba: nuestras virtudes de reciprocidad y de civismo, nuestras capacidades de participar y cooperar; nuestro compromiso de deliberar y resolver en la aceptación y el respeto, nuestras legítimas controversias. Eso, también es emprender.
Emprendedor Social, es presidente de Gentexpresa, Corporación que promueve la innovación social y el liderazgo emprendedor en Chile. Desde 2001 es Fellow de Ashoka, la Asociación Global de Líderes innovadores para lo público, con presencia en 70 países. Dirige iniciativas sociales-empresariales, destinadas a disminuir brechas en los Sectores de Bajos Ingresos –SBI- con uso intensivo de TICs. Con quieromicasa.cl, ha orientado a más de 20.000 personas en acceso a vivienda social; Comunidades Emprendedoras, su programa de entrenamiento para líderes locales, iniciado con apoyo de Fundación AVINA y estudiado por Scott Rechler, antropólogo de la Universidad de Harvard, ha dado formación a más de 3000 “nanoemprendedores”. Es mentor de Incubatec y director de Fist Tuesday Temuco. Fundador del Cluster de la Vivienda Social y de Gentemóvil, naciente empresa orientada a ofertar soluciones móviles en SBI, entre ellas, trabajomovil.cl. Es MBA de la Universidad Mayor y Mg © en Ciencias Sociales UFRO-Paris XII.
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