“Señoras y señores : ésta es nuestra última palabra, nuestra primera y última palabra, los poetas bajaron del Olimpo”
Con esta frase, en su “Manifiesto” de 1963, Nicanor Parra clavó en el corazón de la poesía tradicional, la nueva bandera de la anti-poesía. Parra quería que leyeran e hicieran poesía los que no lo hacían. Miró más allá de las fronteras de la industria poético-literaria, creando demanda y oportunidades y un espacio antes desconocido, con nuevos clientes. “Este es nuestro mensaje -agregó- los resplandores de la poesía deben llegar a todos por igual, la poesía alcanza para todos”. Creó un Océano Azul. ¿Cómo lo hizo?
a) Observó a los No Clientes, esto es a aquellos que no “consumían” poesía, otros segmentos que estaban en la frontera de los distintos estilos literarios y otros que finalmente, nadie había explorado. Creó y capturó para sí, una nueva demanda y su consiguiente valor. No hizo poesía en nuevo formato antipoético mirando la competencia, sino sus alternativas artísticas en general.
b) Redefinió el valor, precisamente porque no consideró la competencia pudo ofertar una nueva propuesta estética:la Antipoesía. Si había lectores que no “consumían” poesía por la dificultad para procesarla, Parra la acerca al lenguaje de la calle creando “facilidad de uso” y un valor excepcional, que permite que muchos lean o se atrevan a escribir, editar, publicar. Es una poesía más digerible, pero no menos profunda. Con esto, es él quien crea un nuevo juego, definiendo las reglas. No compite, o hace insignificante a su competencia.
Océanos Azules
“El pensamiento estratégico de los últimos 25 años se ha centrado principalmente en los océanos rojos donde prevalece la competencia” señalan W. Chan Kim y Renée Mauborgne, autores dela Estrategiadel Océano Azul, “pero en vistas de que en un número cada vez mayor de industrias, la oferta supera a la demanda, se compite por participación en mercados cada vez más chicos…” sentencian.
Establecen que los mercados llenos de oferentes de productos o servicios similares, constituyen “océanos rojos”, manchados por el desangramiento de competidores por los mismos clientes. ¿Resultados? Menores márgenes y posibilidad de crecimiento, productos, servicios cada vez más parecidos, clientes cada vez más infieles y menor innovación. No se trata de correr más rápido que la competencia, ni siquiera de usar a la competencia como referencia para compararse, sino de innovar en valor. Los autores sostienen que este giro estratégico implica dar un salto cualitativo, abriendo un espacio nuevo y desconocido en el mercado, que hace que la competencia “pierda toda importancia”.
La innovación en valor, supone que el valor sin innovación no es suficiente para sobresalir en el mercado; en tanto la innovación sin valor, gira sobre la tecnología o la vanguardia futurista, que termina yendo más allá de lo que los comparadores están dispuestos a aceptar y comprar. Una herramienta importante que plantean Kim y Mauborgne para formular la estrategia del océano azul, es el llamado “Esquema de las cuatro acciones”, que propone romper la dicotomía entre los enfoques de diferenciación y bajo costo, creando una nueva curva de valor, en la estrategia y el modelo de negocios, en base a 4 preguntas claves. Veamos como las respondió Nicanor Parra:
a) Cuáles variables se deben reducir? La lírica, rima, retórica, “lugares comunes”
b) Cuáles variables se deben eliminar? La solemnidad, el lector como sujeto pasivo,
c) Cuáles variables se deben incrementar? Humor (con Neruda ya estaba ligeramente en las Odas), sátira, temas cotidianos como objeto, verso libre
d) Cuáles variables se deben crear porque nunca se han ofrecido? Discursos de sobremesa, guatapiques, eco-poemas, artefactos.
Los Océanos Azules se definen al menos por 3 criterios básicos: foco, divergencia y un mensaje contundente para comunicarlo al mercado. Parra cumple con ellos al focalizarse en una poesía divergente (la antipoesía), comunicarla en su Manifiesto y enfatizar más tarde que “Durante medio siglo la poesía fue el paraíso del tonto solemne, hasta que vine yo y me instalé con mi montaña rusa…””.
Y tú que Océanos Azul vas a crear?
Emprendedor Social, es presidente de Gentexpresa, Corporación que promueve la innovación social y el liderazgo emprendedor en Chile. Desde 2001 es Fellow de Ashoka, la Asociación Global de Líderes innovadores para lo público, con presencia en 70 países. Dirige iniciativas sociales-empresariales, destinadas a disminuir brechas en los Sectores de Bajos Ingresos –SBI- con uso intensivo de TICs. Con quieromicasa.cl, ha orientado a más de 20.000 personas en acceso a vivienda social; Comunidades Emprendedoras, su programa de entrenamiento para líderes locales, iniciado con apoyo de Fundación AVINA y estudiado por Scott Rechler, antropólogo de la Universidad de Harvard, ha dado formación a más de 3000 “nanoemprendedores”. Es mentor de Incubatec y director de Fist Tuesday Temuco. Fundador del Cluster de la Vivienda Social y de Gentemóvil, naciente empresa orientada a ofertar soluciones móviles en SBI, entre ellas, trabajomovil.cl. Es MBA de la Universidad Mayor y Mg © en Ciencias Sociales UFRO-Paris XII.